Salvador Novo
Es uno de los escritores independientes contemporáneos relevante de nuestro México. No obstante y por razones obvias se le estudia junto a las historias de la literatura junto con los contemporáneos, generación así llamada por ser este el título de su revista más difundida. Novo nace en 1904 en la ciudad de México, funda con su mejor amigo Xavier Villaurrutia la revista Ulises la cual es publicada de
Soneto XI
¿Qué hago en tu ausencia? tu retrato miro;
él me consuela lo mejor que puedo;
si me caliento me introduzco el dedo,
en efigie del plátano al que aspiro.
Ya sé bien que divago y que deliro,
Y sé que recordándote me enredo
Al grado de tomar un simple pedo
Por un hondo y nostálgico suspiro.
Pero en esta distancia que te aleja,
Dueño de mi pasión, paso mi rato,
O por mejor decir, me hago pendeja,
Ora con suspirar, ora con pedo,
Premiando la ilusión de tu retrato
Y lo nuevos oficios de mi dedo.
En este poema podemos observar como el humor de Novo es salvaje y procaz, lo distancia de lo amargura de lo real. Octavio Paz por su lado dice que este Autor: “tuvo mucho talento y mucho veneno, pocas ideas y ninguna moral. Cargado de adjetivos mortíferos y ligero de escrúpulos, no sirvió a creencias o idea alguna, no escribió con sangre sino con caca.”[1]
En algunos aspectos, dicen, el escritor "nacionaliza" el humor de vanguardia. Sus poemas manifiestan la burla del sentimiento modernista y la apertura hacia el paisaje de la primera posguerra: urbano, industrial y publicitario.
Pasando a la técnica de este poema pienso que es considerado un soneto debido a que cuenta con dos cuartetos y dos tercetos. Además la rima es consonante es decir las palabras que suenan igual es debido a las consonantes. La métrica va en endecasílabos, es decir, se cuentan con 11 sílabas en cada verso. Asimismo vemos presentes, en el primer y cuarto, verso sinalefas las cuales suceden cuando se unen dos sonidos.
Un interrogante marca el inicio del poema, la cual nos deja en entre dicho que cuando no se tiene la presencia física de una persona se pueden hacer muchas cosas, hasta las menos imaginadas, pero por otro lado nos da pie a pensar de inmediato que no se tiene cerca al ser que se ama, por tal motivo este personaje se consuela primeramente observando el retrato de su amado, dicho retrato también nos remite a que es un amor del pasado.
Rápidamente como es costumbre de este autor nos remite a cuestiones sexuales, es decir, al mencionar que está caliente, hace referencia a tener ganas de sexo, pero como no tiene la parte viril del hombre cerca se conforma con su mano, en este caso su dedo, que le sirva para masturbarse. De esta forma tenemos presente una metáfora la cual cambia la figura del pene por el plátano, combinada con un eufemismo.
En la segunda estrofa reafirma lo anterior en cuando al recuerdo de un ser querido, ya que es tanto su calentura que nuestro personaje entra en una desesperación, hasta el borde la locura. Está tan metido en su mundo que no puede distinguir los sonidos entre un suspiro y un pedo. Por lo que encontramos una hipérbole, esto debido a la exageración dada, ya puesto que un suspiro ya es de tristeza y además es grande, en este caso el autor refuerza la idea con adjetivos similares. Por otro lado le podemos dar otra interpretación ya que cuando suspiras o te hechas un “pedo” estas sacando cosas de tu cuerpo, en este caso la persona ya no quiere seguir pensando en un retrato porque este no le quita las ganas de tener sexo.
En los siguientes versos utiliza la sinonimia, ya que la palabra lejana y distancia, pienso que llegan a un mismo punto, es decir, el ser que se ama no está presente. Del mismo modo lo llama dueño, esto es una antonomasia porque sustituye su nombre por el de dueño, asimismo este hombre es amo y señor de la lujuria carnal de esta persona, ya que a ella le gusta sentirse querida y dominada. Pero al mismo tiempo sabe que aunque tenga ganas de estar con él no podrá, entonces mejor se pone hacer nada. Un elemento que omití mencionar es la aliteración la cual cosiste en que ciertas palabras emiten sonidos que los encontramos en la realidad, en este caso pasión/paso, suena como “el pas de la cama” al hacer el acto sexual.
En el último verso suplica el regreso de su amado, esa podría ser una interpretación, pero por otro lado está mujer se masturba con el retrato del hombre, tal es el placer que siente que sus suspiros o gemidos se confunden con pedos, lo que también nos conduce a pensar que el sexo es anal y que para bajarse toda esa calentura necesita sentirse penetrada, por último sólo quisiera mencionar que por lo regular el sexo anal lo practican los homosexuales por lo que al decir pendeja no se refiere precisamente a una mujer simplemente es un hombre gay al cual le gusta sentirse mujer.
Referencias:
·
Editorial Consejo para la cultura y las artes
1998
· Protagonistas de la literatura mexicana
Editorial Porrúa
2003
[1]

1 comentarios:
Estamos utilizando tu post para explicar el blog que ahora tienen que hacer nuestros nuevos estudiantes.
Qué bien que sigas ecribiendo.
Saludos de todos, te leemos.
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